martes, 9 de junio de 2009

La solitaria vida de una neofita

parte 1

bueno, este es uno de las historias que deje botadas xd
ya la termine, pero la pondre desde un principio, :)

No quería abrir los ojos, tenía miedo de lo que podría haber delante de mi… Es que, ya no me sentía yo misma, eran miles y miles de sensaciones nuevas, una oleada de nuevas cosas, era como si hubiera renacido… Partiendo por los aromas, los podía percibir tan claramente, cada uno, olor a agua salada, no cerca, lejos, como a un par de kilómetros… era lo que más asustaba, si se supone que estaban lejos, ¿por qué yo los percibía tan cerca de mí? Un olor como a piedra húmeda cerca, bastante cerca, a decir verdad, creo que yo estaba apoyada en alguna de esas piedras (si es que eso eran, aunque estoy casi cien por ciento segura de que eso era) un poco más lejos (menos que el agua, aunque empiezo a creer que debía ser una playa) olor a arboles y tierra mojados. No solo mi olfato había mejorado, también mi oído, podía escuchar el caer de una hoja, el sonido del agua al golpear las rocas, el viento soplar en la copa de los arboles, la pisada de quizás que bicho... Todo, todo tan cerca… Moví mi brazo, al parecer estaba sentada. “Muy bien Liz, solo abre los ojos, no puedes estar así toda la vida, vamos, muévete…’’ me dijo mi conciencia, era como si hubiera estado dormida una semana…

Estaba a punto de abrir los ojos, si no hubiera sido porque escuche acercarse alguien, no eran pisadas, tampoco corría… ¿Estaba saltando? Creo que eso era, porque aterrizaba fuertemente, para impulsarse y volver a dar una gigantesca zancada. Llego hasta mí, sentí como me examinaba con la mirada.

-Al parecer estas a punto de despertar, pequeña…-

Esa voz… Era aterciopelada y escalofriante como la de la persona que me ataco en mi casa.

Un momento… ¡Mi casa! ¡Mi familia!… Se estaba incendiando… ¡¡Y se supone que yo debería estar muerta!!

Abrí los ojos de golpe, mire hacia arriba… Era el, me miraba perplejo, yo también lo haría, ¡Yo debería haber muerto! No había duda, era él, con esa mirada tan maliciosa y hambrienta, esbozo una sonrisa que dejo ver unos blancos y largos colmillos. Una oleada de rabia e ira invadió mi ser, quería explicaciones, quería que saber donde estaba, quería saber que había sucedido, quería saber donde estaban mi madre y mi hermana… Yo quería matarlo.

Me levante rápidamente, y cuando le iba a escupir todas mis preguntas me tomo fuertemente y me tiro hacia algo frio, quedamos frente a frente. Puso sus manos en mi cara, un escalofrió recorrió mi espalda.

-Respira… ¡Oh! Cierto, ya no lo necesitas…- su tono reflejaba tanto sarcasmo que me dieron ganas de golpearle… Pero, el tenia razón, yo no estaba respirando, y sin embargo no estaba muerta…-¿No tienes sed?- Aun seguía con ese estúpido tono de sarcasmo… Vaya, no me había percatado hasta que él lo menciono, de la terrible sed que tenia, me picaba mucho la garganta-Descuida, debes tener muchas preguntas, y todas se reducen a una simple respuesta… Ahora eres una inmortal, un vampira…-

Me quede helada ante tal repuesta… Revise en los archivos de mi mente, había leído muchos libros acerca los vampiros “seres inmortales que beben sangre” fue la definición más rápida que pude formular… Pero… ¡Yo no podía ser una vampira! ¡¡A menos de que uno me hubiera mordido, si es que en realidad esas cosas pasaban!!

Dios… yo no lo había pensando hasta ese momento, ¡¿Cómo es que no pensé en el porqué esta persona que yo tenía enfrente me había mordido?!

Era tal cual lo describían en los libros, hermoso, frio, como una estatua, con colmillos largos, ágil, inmortal… Y ahora yo era una también…

Quería llorar, quería salir corriendo de allí, ¡quería matarlo! ¡¡El me convirtió en algo que jamás pensé existía!!

Lo empuje con tal fuerza que me sorprendí yo misma, aunque claro, ahora yo también tenía una fuerza sobrehumana.

Salí corriendo del lugar, al parecer era una cueva. Sentí como si volara, corrí durante un buen rato, después decidí saltar de rama en rama, estaba en un bosque. Debía saber que había pasado con mi familia, debía volver a mi casa. Traté de recordar si había algún bosque cerca de mi ciudad… Perfecto, lo había recordado, no muy lejos de donde yo vivía, había un bosque, y mas allá de este, una playa. Si, definitivamente sabia donde me encontraba. Llegue muy rápido, no tarde en localizar mi calle, tenía un olor peculiar. Me sorprendí al darme cuenta de lo silenciosa que había sido todo este rato. Llegue hasta donde se suponía debía de estar mi hogar… Estaba todo quemado, todo en ruinas, no pude evitar el gesto de dolor… Vi a una de mis vecinas… Si se suponía que yo había muerto, el verme, la volvería loca, llamaría a la policía, y se haría un escándalo… Me escondí en lo que fue el patio de mi casa… Me agache… Un momento, ¡yo aun estaba con pijama! Y peor aun, estaba todo roto y sucio. Me acerque al patio contiguo, saque un poco de ropa, y me cambie rápidamente. Si, no era lo mas de moda, era una polera de tiritas toda blanca y un buzo bastante viejo, era mejor que mi pijama todo viejo, de todas formas, lo que menos me interesaba era el cómo me veía en estos momentos. De seguro mi cara debía de tener el mismo aspecto de mi pijama, me acerque a un charco que se había formado, definitivamente el día anterior había llovido.

Casi grito de la impresión, la persona que se reflejaba en el charco era totalmente diferente a mí, aunque... Yo era la única allí… Esa debía ser yo. De primera, mi cabello estaba mucho más largo de lo que yo recordaba, pero seguía igual de negro, un poco opaco por la falta de baño, los rasgos de mi rostro estaban más finos, mi piel tostada, estaba igual de blanca que la nieve, y mis ojos… su color avellana se había ido por completo, estaban verde esmeralda… No podía mentir, estaba mucho más bella que cuando era… humana, pero esa no era yo… me eche una rápida lavada, al menos con este nuevo yo, podría ir tranquilamente por la vida sin temor de que alguien me reconozca, solo seré una pariente de la persona que alguna vez fui, un prima o algo así… Salí del patio, mi antigua vecina seguía allí, me acerque a ella, a medida que me acercaba me miraba con mas recelo, sentí que me ruborizaba, aunque creo que fue solo el recuerdo…

-Disculpe…-


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